Quien nos llama casi nunca pregunta «¿qué modelo me recomendáis?». Pregunta si cabe en el ascensor, si su padre cabe dentro, si aguanta los adoquines. Son las preguntas correctas, y la respuesta está en cuatro números: la anchura del asiento, la anchura total con las ruedas abiertas, el peso máximo y el peso de la silla. Aquí tienes cómo se miden y las medidas de los modelos que alquilamos.
La anchura del asiento
El asiento se mide de cadera a cadera, con la persona sentada y con la ropa que va a llevar. Entre 43 y 46 cm está la gran mayoría de los adultos; por debajo de 40 se pasa a los modelos estrechos, por encima de 60 a los bariátricos. Un asiento demasiado ancho no es cómodo: el tronco se desliza hacia un lado y en pocas horas duele. Uno demasiado estrecho, sencillamente, no se usa. Si no tienes un metro a mano, al hacer el pedido bastan la altura y el peso de la persona: la medida correcta la elegimos nosotros.
La anchura total, la que tiene que pasar por las puertas
El número que lo decide todo es otro, y nadie lo mide: la anchura total con las ruedas abiertas, que son otros 15-20 cm más que el asiento. Una silla estándar abierta mide, por tanto, entre 60 y 70 cm aproximadamente; una de tránsito, con las ruedas pequeñas, es 8-10 cm más estrecha que la misma autopropulsada. Esta es la medida que hay que comparar con la puerta del baño y con el ascensor, no la del asiento.
En los edificios históricos del centro de Roma, los ascensores de 60 cm de paso no son raros, y ahí una silla estándar solo entra plegada, es decir, con la persona ya de pie. Si el ascensor es pequeño solo hay un camino: un modelo con asiento de 40 a 43 cm, que pasa abierto. Se paga en comodidad y en capacidad (90 kg frente a 120), así que se elige solo si hace falta de verdad. Antes de reservar, mide el paso de la puerta de la habitación y el del ascensor, o pídeselo al alojamiento: son las dos medidas que necesitamos para decirte qué modelo llevarte.
El peso de quien la usa
Es el límite que más se ignora, y el único que no admite aproximaciones. Los modelos estándar aguantan 120 kg, los estrechos 90, los bariátricos 180 con asiento de 60 cm o más; las eléctricas plegables van de 120 a 150 kg. Superar la capacidad no significa que la silla se rompa enseguida: significa que el chasis flexiona, las ruedas se desgastan torcidas y los frenos sujetan menos.
Quién la empuja
De tránsito significa ruedas pequeñas detrás: la empuja un acompañante, la persona sentada no llega a los aros. Pesa poco, unos 14 kg, se pliega bien, cabe en un maletero. Autopropulsada significa ruedas grandes con aros: quien está sentado se mueve solo. Cuesta dos kilos más y algo de anchura, pero le cambia el día a quien tiene brazos con fuerza. La pregunta no es cuál es mejor, sino quién va a empujar. Si siempre hay alguien al lado, la de tránsito es más manejable. Si la persona quiere poder moverse sola por la habitación, la autopropulsada no es un lujo.
Pierna escayolada o con férula
Con una escayola o una férula la pierna tiene que quedar estirada, y los reposapiés normales no bastan. En la silla autopropulsada y en la de pasos estrechos los reposapiés se sustituyen, bajo petición, por elevadores de pierna regulables: dilo al hacer el pedido. Si a la persona le cuesta levantarse, los reposabrazos abatibles permiten deslizarla de lado de la cama a la silla, sin ponerla de pie.
Dónde la usarás
En Roma esta pregunta pesa como en ningún otro sitio. Los adoquines vibran, y con ruedas macizas toda la vibración llega a la espalda: para el centro histórico hacen falta ruedas aptas para el adoquinado, y conviene saberlo antes de encontrarse en via dei Coronari. En casa o en la habitación cambia todo: cuentan el radio de giro, los reposabrazos que se levantan para pasar de la cama a la silla y que pase por las puertas interiores, que son más estrechas que las de entrada.
Manual o eléctrica
La eléctrica tiene sentido cuando las distancias son largas o quien acompaña no tiene fuerza para empujar durante horas. Los modelos plegables aguantan 120-150 kg y se cargan en el coche; los de tamaño completo son más cómodos y más estables, pero no se pliegan, no entran en los ascensores pequeños y no los recomendamos para interiores. La otra cara es el peso y la carga: hay que ponerlas a cargar cada noche, y en un apartamento sin un enchufe cerca es una complicación a tener en cuenta.
Las medidas de los modelos que alquilamos
| Modelo | Asiento | Capacidad | Peso | Plegable | Ascensores pequeños | Reposabrazos abatibles |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Silla de ruedas de tránsito | 43-46 cm | 120 kg | unos 14 kg | sí | solo plegada | sí |
| Silla de ruedas autopropulsada | 43-46 cm | 120 kg | unos 16 kg | sí | solo plegada | sí |
| Silla de ruedas para pasos estrechos | 40-43 cm | 90 kg | unos 14 kg | sí | sí | sí |
| Silla de ruedas pediátrica | 35 cm | 90 kg | unos 14 kg | sí | sí | sí |
| Silla de ruedas bariátrica | 60 cm o más | 180 kg | unos 26 kg | sí | no | sí |
| Eléctrica plegable Easy | 43-46 cm | 120 kg | — | sí | solo plegada | — |
| Eléctrica plegable Comfort | 43-46 cm | 150 kg | — | sí | solo plegada | — |
| Eléctrica de tamaño completo | 46 cm | 110 kg | — | no | no | — |
Si no sabes por dónde empezar, el configurador te lleva al modelo adecuado con tres preguntas.
Comprar o alquilar
Para un uso permanente se compra, con prescripción médica. Para un periodo definido, una operación, una convalecencia, unas vacaciones, el alquiler cuesta una fracción: con nosotros una silla manual empieza en 48 euros hasta cinco días. Entregamos en el hotel o en el apartamento en Roma y la recogemos al final, así que la silla no hay que transportarla ni guardarla. Lo hacemos desde 2009, y la medida en la que más se equivocan los clientes sigue siendo siempre la misma: el ascensor. Las sillas de ruedas manuales están aquí, con asiento y capacidad de cada modelo, y las eléctricas aquí.



