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Silla de ruedas todo terreno: guía para Roma accesible

A veces puede ocurrir que, a causa de una lesión o de una necesidad relacionada con un familiar, nos veamos obligados a alquilar o comprar una silla de ruedas. Quienes han pasado por esta situación saben de sobra que cuando surge de forma inesperada no siempre se sabe cómo actuar.
En esta breve guía quiero explicarte cómo elegir una silla de ruedas de forma correcta, teniendo en cuenta algunos factores que pueden marcar la diferencia en la calidad de vida del usuario. Al final del artículo también te explicaré cómo solicitar una silla de ruedas a través de tu sistema de salud, para que puedas ahorrar dinero y tiempo.

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Valorar las circunstancias

El mercado ofrece una gran variedad de modelos de sillas de ruedas y, aunque muchas comparten características similares, no siempre es fácil orientarse entre las distintas opciones. Para elegir una silla de ruedas adecuada, es fundamental tener en cuenta las propias circunstancias. Si la silla de ruedas se necesita durante un período limitado de tiempo —por ejemplo, a causa de una lesión que impide la deambulación normal—, puede ser conveniente alquilarla en una ortopedia o tienda de productos sanitarios, ya que el coste es relativamente reducido. En cambio, si se va a necesitar durante un período prolongado, será mejor comprarla o solicitarla a través del sistema público de salud.

Identificar el tipo más adecuado

Existen dos modelos principales de sillas de ruedas: el modelo de autopropulsión y el modelo de tránsito. Como su nombre indica, una silla de ruedas autopropulsada es ideal para quienes pueden desplazarse de forma autónoma empujando los aros instalados en las ruedas traseras. Esta característica devuelve al usuario libertad de movimiento e independencia, aunque familiares, amigos o personal sanitario siempre podrán ayudarle utilizando las manillas traseras.
Por su parte, con una silla de ruedas de tránsito, el usuario solo puede desplazarse con la ayuda de otra persona, ya que las ruedas son más pequeñas y no disponen de aros de autopropulsión. Esta característica hace que la silla de tránsito sea entre 8 y 10 cm más estrecha que el modelo autopropulsado, lo que la convierte en una excelente opción para quienes buscan una ayuda técnica manejable en espacios reducidos. La silla de tránsito resulta especialmente adecuada para personas de edad avanzada o con dificultades motoras importantes, que requieren la asistencia de otra persona para moverse.

Medidas de las sillas de ruedas

Si necesitas una silla de ruedas, una característica importante a considerar es la elección de la medida del asiento. Los asientos de las sillas de ruedas no son todos iguales y se diferencian por su anchura. Un asiento demasiado pequeño resultaría muy incómodo o incluso inutilizable, mientras que uno excesivamente grande tampoco sería confortable. Entonces, ¿cómo elegir la medida correcta de la silla de ruedas?
Los asientos de los modelos para adultos tienen una anchura que puede ir desde los 38 cm hasta los 50 cm o más en los modelos para personas con obesidad. Para determinar el asiento adecuado, hay que medir la anchura de las caderas del usuario en posición sentada, o simplemente comunicar al vendedor su altura y su peso. La mayoría de las sillas de ruedas —incluidos los modelos de alquiler— tienen una carga máxima de entre 110 y 120 kg para un uso seguro. Para usuarios con mayor peso se pueden utilizar los modelos bariátricos, que ofrecen cargas máximas de hasta 200 kg y asientos con una anchura de 60 cm.

Conocer las funcionalidades y los accesorios

También puede resultar útil saber que una silla de ruedas puede complementarse con diferentes accesorios que, en algunos casos, son imprescindibles para realizar actividades cotidianas.
Por ejemplo, si se necesita la silla a causa de una pierna escayolada o por llevar una ortesis, será necesario contar con una elevación de piernas que permita utilizarla manteniendo la pierna extendida.
Si el usuario tiene mayores dificultades de movimiento, se puede solicitar una silla equipada con reposabrazos abatibles, lo que facilita las transferencias laterales sin necesidad de que la persona se levante por completo.
También puede surgir la necesidad de cargar la silla en el coche o de que ocupe el menor espacio posible en casa cuando no se usa. En ese caso, conviene solicitar un modelo plegable y, sobre todo, con un chasis ligero, para facilitar los traslados. Si no sabes cómo plegar una silla de ruedas, pide al vendedor que te lo muestre.
Si la silla se va a utilizar durante un período prolongado, habrá que valorar el uso de cojines y protecciones antiescara que, como su nombre indica, previenen esas dolorosas lesiones cutáneas que aparecen tras permanecer sentado o acostado durante mucho tiempo.

Valorar el alquiler de una silla de ruedas

Si solo se necesita la silla durante un tiempo limitado, el alquiler puede ser una buena opción. El alquiler ofrece numerosas ventajas:

  • alquilar una silla de ruedas cuesta mucho menos que comprarla
  • al alquilarla, se tiene la garantía de que el producto es de calidad
  • una vez que ya no se necesita, se devuelve y deja de ocupar espacio

Además, un proveedor serio no cobrará suplementos por accesorios adicionales y puede realizar la entrega a domicilio.

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Valorar la compra de una silla de ruedas

Comprar una silla de ruedas es una decisión acertada cuando se va a utilizar durante un período prolongado. Si deseas adquirirla de forma privada, puedes acudir a una ortopedia o tienda de productos sanitarios, o valorar la compra en línea, donde existen numerosas ofertas de sillas de ruedas. Te recomiendo que siempre recurras a un distribuidor especializado: es importante tanto para ayudarte a elegir el modelo adecuado como para cualquier asistencia posterior. Además, si puedes beneficiarte de alguna ayuda o reconocimiento oficial por discapacidad, conviene informarte sobre las posibles bonificaciones fiscales disponibles en tu comunidad autónoma y preguntar al vendedor cómo aprovecharlas.

Sistema público de salud: cómo obtener una silla de ruedas

A continuación te explico de forma clara y sencilla cómo obtener una silla de ruedas de forma gratuita a través del sistema público de salud en España, es decir, a través del Servicio Nacional de Salud. Por lo general, esta posibilidad está reservada a personas con discapacidad reconocida o con patologías importantes. El grado de discapacidad es evaluado por los equipos de valoración de las comunidades autónomas.
Para solicitar una silla de ruedas a través de la sanidad pública, el primer paso es acudir al médico de familia o al especialista que lleva el seguimiento del paciente (como el traumatólogo o el neurólogo). El médico prescribirá el modelo de silla de ruedas necesario mediante receta oficial, indicando el código correspondiente del catálogo de prestaciones ortoprotésicas del sistema público. Todos los productos financiados están identificados con códigos específicos que pueden referirse tanto a los propios productos como a sus accesorios.
Una vez obtenida la prescripción, hay que acudir a un establecimiento ortoprotésico concertado con el servicio de salud de tu comunidad autónoma. Gracias a este concierto, el establecimiento podrá proporcionarte el producto sin coste alguno, de forma totalmente gratuita.
El ortopeda elaborará un presupuesto con los datos de la prescripción que, una vez presentado al servicio de salud, permitirá verificar las necesidades reales del paciente y autorizar el suministro de la silla de ruedas.
Los plazos para resolver el trámite administrativo pueden variar según la comunidad autónoma y la carga de solicitudes gestionada por cada servicio de salud. En zonas con mayor volumen de solicitudes, el proceso puede llevar entre 15 y 30 días. Durante ese tiempo, si se necesita la silla con urgencia, siempre es posible optar por el alquiler mientras se tramita la solicitud.

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